Una vez que tus pies y talones han mejorado y lucen más suaves y saludables, lo ideal es mantenerlos así. Aquí te damos algunos consejos para evitar que vuelvan a resecarse o agrietarse:
Limita tus baños o duchas a entre 5 y 10 minutos. Usa agua tibia (no caliente) y jabones suaves.
Usa calcetas, especialmente en épocas de frío, para proteger tus pies del aire seco y helado.
Elige zapatos cómodos que te den buen soporte y acolchonamiento, y evita los modelos abiertos o sin talón, como las sandalias.
Hidrata tus pies con regularidad, sobre todo justo después del baño —cuando la piel aún está un poco húmeda— y también por la noche. Una opción práctica es
Eucerin Aquaphor Spray Corporal Reparador, un spray en spray que calma y alivia inmediatamente la piel seca y áspera, y ayuda a retener la humedad; además, es ideal para aplicar en zonas amplias como piernas y también en talones secos.
Después de aplicar el spray, cubre tus pies para evitar resbalones.
Mantente bien hidratado. Cuando al cuerpo le falta agua, también lo resiente la piel, incluidos los pies. Beber suficiente líquido ayuda a mantener la hidratación desde el interior.